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En la vida

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miércoles, 20 de octubre de 2010

// El desaliento //



Cierta  vez  se  corrió  la voz  que  el  diablo  se

  retiraba  de  los  negocios  y vendía  sus  herramientas  al  mejor  postor.
En  la  noche  de  la venta,  estaban  todas  las  herramientas  dispuestas  en forma  que llamaran  la  atención,   y  por cierto  eran  un  lote  siniestro:  odio, celos,  envidia,  malicia,  engaño...  además  de  todos  los  implementos  del mal.
Pero  un  tanto  apartado  del  resto,  había  un  instrumento  de  forma inofensiva,  muy  gastado,  como  si  hubiese  sido  usado  muchísimas  veces  y cuyo  precio,  sin embargo,  era  el  más  alto  de  todos.  Alguién  le  pregunto al  diablo  cual  era  el  nombre  de  la  herramienta.   "Desaliento"   fue   la respuesta.
"¿Porqué  su  precio  es  tan  alto?",,,  le preguntaron.
"Porqué   ese   instrumento" ? 
-respondió  el  diablo-  "me  es  más  útil  que  cualquier  otro;  puedo  entrar  en  la  conciencia  de  un  ser  humano  cuando todos los demás me fallan,  y una  vez  adentro,   por  medio  del  desaliento,   puedo  hacer  de  esa  persona lo  que  se  me  antoja.   Está  muy  gastado  porque  lo  usó  casi  con  todo  el mundo,  y  como  muy  pocas  personas  saben  que  me  pertenece,   puedo abusar   de   él".
El  precio  de  desaliento  era  tan,   pero  tan  alto  que  aún  sigue  siendo propiedad   del   diablo.
El   desaliento  es  uno  de  los  estados  de  ánimo  contra  el  cual  es  indispensable   fortalecerse.
Nos   desalentamos  con  la  situación  económica,  con  nuestro  trabajo,
con   nuestra   familia,
con   la  necesidad  de  cambio,
con  los  grupos  de  amigos,
con  el  engaño,  con  la  mentira,
con  el  desamor...
Debemos  mantenernos  alertas  contra  el  desaliento.  Pero  si  hay  un tropezón  o  una  caída  no  hay  que  entregarse.   Después  de  cada  día  se empieza  otra  vez desde  un  punto  más  alto.....